Cuando Empezó el Mundo – Sikuani

Cuando Empezó el Mundo – Sikuani

Leyenda Sikuani

N° 1, Mayo 2020, Compilación Fundación Filones.

No había nada en el mundo, sólo la tierra desierta y tres huevos en el centro. De repente, uno de los huevos se abrió y salió una mujer anciana con un niño en los brazos. El pequeño no era hijo suyo, pero ella lo crió como si fuera su nieto. Le daba de comer y lo limpiaba, y el agua en la que el niño se bañaba se convertía en almidón. Por eso, la vieja supo que ese niño era especial.

El pequeño fue creciendo y, un día, cuando el pelo de la abuela se había cubierto de canas, le dijo que iba a emprender un largo viaje sobre la superficie de la tierra para saber hasta dónde llegaba. Ella debía quedarse y, cuando oyera un ruido, sabría que él había llegado al fin del mundo. Entonces debía esperar que volviera. Y cuando escuchara la tierra sonar de nuevo, sabría que ya estaba de vuelta.

Pasó mucho tiempo antes que la abuela oyera el primer ruido de la tierra. Pero cuando sonó, supo que el niño ya conocía el mundo. Entonces se puso a esperar a que la tierra sonara por segunda vez. Cuando el muchacho regresó había pasado tanto tiempo que ya no era un niño, sino un hombre grande y fuerte que sabía leer los pensamientos de la gente y conocía el futuro. Por eso llegó en el momento en que los huevos comenzaron a abrirse.

Cuando acabo de romperse el primer huevo, del que habían salido el niño y la anciana, salieron todos los animales diminutos, esos que son tan pequeños que nadie sabe dónde se esconden. Se esparcieron por el mundo, se hicieron invisibles y, con el tiempo, los hombres los han venido descubriendo de nuevo. Salió toda el agua y el gran río salado donde van a morir todos los otros ríos de agua dulce. Salió la serpiente Tsawaliwali y también peces grandes y tortugas y caimanes y anacondas y todos los seres que habitan en el agua.

El segundo huevo se abrió para dar origen a los que tendrían que habitar en la superficie de la tierra. El futuro tapir, el futuro capibara, el futuro zaino y todos los animales de caza. El jaguar, el venado, los cerdos, las reses, los caballos y el pajuil y los que andan de noche, la paca y el mono y los que se meten debajo de la tierra, el armadillo y el topo. Del tercer huevo salieron los grandes animales que vuelan, todos persiguiendo al buitre. También los árboles inmensos que darían forma a las selvas.

Cuando todas las cosas estuvieron sobre el mundo, el niño-hombre se quedó quieto, observando, hasta que sus pies comenzaron a echar raíces. Creció y creció, los brazos se le convirtieron en ramas tan altas que llegaron a tocar el cielo. Y tanto se extendieron hacia los lados que cubrieron la tierra y formaron la selva. Era Kaliawiri, el árbol del que nacieron todos los frutos. Bajo sus ramas, en el suelo, vivían el jaguar, el oso hormiguero, la paca y el mono de noche. Y por aquel tiempo todos se entendían hablan la misma lengua.

Bajo las ramas de Kaliawiri también vivían dos que eran más listos que los demás y que todavía no tenían nombre. Eran el futuro Tsamaní y el futuro Liwanái, que evolucionaron y llegaron a muy hábiles. Caminaban, corrían y pensaban, mientras que los demás solo sabían comer y dormir. Ellos descubrieron los secretos de la comida, aprendieron a fabricar balsas amarrando troncos de palma de maguey para cruzar el río. Aprendieron a negociar con otras gentes para conseguir cosas que no tenían. Así obtuvieron herramientas metálicas y pudieron cortar árboles y limpiar la selva para sembrar yuca, plátano, caña y chontaduro.

Los descendientes de Tsamaní y Liwanái fueron quienes lograron recuperar las siembras después de la gran inundación acabara con todos los frutos del árbol de Kaliawiri. Descubrieron el secreto del fuego y aprendieron a comer alimentos cocidos.

Pasó mucho tiempo, y un día se dividieron los hombres y los animales, cada uno con su propia lengua. El día que se separaron, tomaron caminos que nunca más volvieron a encontrarse.

Cuentos y Leyendas de América Latina – Recopilación de María Acosta.

¿Pero quiénes son los indígenas Sikuani?

Ubicación geográfica

Habitan en los llanos orientales de Colombia, departamentos del Vichada, Meta, Casanare y Arauca, entre los Ríos Meta, Vichada, Orinoco y Manacacias, en las sabanas abiertas.

Población

El Censo DANE 2005 reportó 19.791 personas autoreconocidas como pertenecientes al pueblo Sikuani, de las cuales el 51,1% son hombres (10.118 personas) y el 48,9% mujeres (9.673 personas). El pueblo Sikuani se concentra en el departamento del Vichada, en donde habita el 61,2% de la población (12.119 personas). Le sigue Meta con el 25,1% (4.966 personas) y Arauca con el 4,5% (891 personas). Estos tres departamentos concentran el 90,8% poblacional de este pueblo. Los Sikuani representan el 1,4% de la población indígena de Colombia.

Lengua

Pertenecen a la familia lingüística Guahibo. Hablan básicamente las lenguas Sikuani (dialecto waü, alto Vichada), hablada por los indígenas de la etnia homónima, y la española, por los colonos y una alta proporción de los indígenas Sikuani. La comunicación entre el segmento indígena y el colono de la población se realiza por medio de individuos bilingües; la intensidad del contacto entre los dos grupos es muy alta: más alto entre los individuos (colonos e indígenas) residentes en la cabecera municipal que entre los indígenas residentes en las comunidades y los colonos.

Historia y Cultura

Historia

El Plan de vida del pueblo Sikuani realizado en el departamento de Arauca, expone el origen del pueblo de la siguiente manera:

El Pueblo Sikuani proviene de tres grandes familias: Chibcha, Caribe y Arawak. De la gran familia Arawak se desprenden cuatro tribus indígenas así: Los Ticunas, localizados en el Amazonas, Los Piapocos en el bajo Guaviare, Los Wayuu o Guajiros en la guajira y nuestros ancestros, los Guahíbos en los Llanos Orientales. El Guahíbo como familia lingüística integra a las comunidades indígenas Guayabero, Kuiba, Hitnü y Sikuani, ubicados en los Llanos Orientales, en los departamentos del Meta, Vichada, Casanare, Arauca y parte de los llanos venezolanos. Al respecto la Investigadora Luz Marina Castro Agudelo (1987) describe:

“Se piensa que los Guahibo- Sikuani provienen de una migración que partió de las Guayanas. El extenso territorio de los llanos desde San Martín hasta Santa Rita, y Puerto Carreño en el Orinoco constituyó el extenso hábitat donde se desarrollaban las actividades de las comunidades Sikuani, que se desplazaban bandas errantes que recorrían la amplia sabana en busca de alimento y sustento” (Geografía Humana de Colombia. Región de la Orinoquía. Pág. 217.)

Históricamente, los Sikuani resistieron a los intentos reduccionistas por parte de los misioneros, los conquistadores y las incursiones de grupos indígenas caribes. Se vieron duramente afectados por las que llamaban guahibadas o cacería de indígenas, incentivadas en la década de los sesenta del siglo pasado por los primeros fundadores de hatos ganaderos y autoridades en el sector de Planas, municipio de Puerto Gaitán, para aniquilarlos y despojarlos de sus tierras.

Actualmente los Sikuani ocupan sesenta y dos territorios propios denominados resguardos, en los cuales desarrollan actividades ancestrales consistentes en siembra y cuidado del conuco (Parcela pequeña de tierra o huerta destinada al cultivo, especialmente de yuca; suele estar administrada por un único agricultor), elaboración de alimentos a base de yuca brava, como el casabe, el mañoco y la yucuta; también se dedican a la caza con arco y flecha y a la fabricación de artesanías tejidas en diferentes tipos de fibras naturales.

Cultura

Según la recopilación investigativa del Ministerio del Interior de la República de Colombia, la cultura Sikuani está conformada por diferentes mitos que alimentan la tradición ancestral de la comunidad:

Los Sikuani conservan diversas tradiciones culturales y dentro de la comunidad los rezos y los sueños son elementos imprescindibles de su cotidianidad, pues a través de ellos, médicos tradicionales y ancianos fortalecen todo su sistema de creencias. Algunas de estas manifestaciones se llevan a cabo con cantos, danzas y rituales.

Uno de los rituales más importantes que marca el ciclo vital de la etnia es la ceremonia de iniciación y de bautizo denominada el rezo del pescado. El objetivo de dicha ceremonia es preparar a las mujeres jóvenes para la vida adulta. Otro ritual, esta vez funerario, muy importante para los Sikuani es el Itomo, que hace parte del ciclo de ceremonias del segundo enterramiento. Dicho ritual es importante, incluso, por encima del ritual de la primera ceremonia, donde el entierro es sencillo y sólo interviene el chamán. El ritual del Itomo permite perpetuar la presencia del difunto y se convierte en una actividad social importante.

El matrimonio es preferencial con la prima cruzada bilateral y en el grado más próximo posible. También se dan los matrimonios exogámicos; es común encontrar matrimonios entre Sikuani, Piapoco y Sáliba. Dentro de la cosmovisión Sikuani, se destaca el mito de origen del árbol Kaliawiri, del cual brotó la vida y todas las plantas comestibles y cultivables, así como la solidaridad de la comunidad. De acuerdo a su mitología, consideran que los animales fueron seres humanos que posteriormente tomaron su forma actual. Muchos de estos animales son a su vez los ancestros míticos de los diferentes grupos Sikuani. Sobresale la figura del Chamán, como principal personaje de la vida ritual y espiritual de esta etnia. Es el chamán el único que se puede comunicar con Tsamani mediante la inhalación del Yopo.

Cabe mencionar que el yopo es la principal planta psicotrópica, fundamental para la realización de cualquier ceremonia o ritual Sikuani. El consumo de yopo durante las ceremonias va acompañado del consumo de tabaco y de otras plantas alucinógenas. Los Sikuani poseen un calendario sustentado en la observación de la naturaleza y de las estrellas, a partir del cual determinan el momento de talar, cazar, sembrar o recolectar frutos.

Cosmovisión

Cuentan los Sikuani, que su pueblo surgió de un pozo localizado en una zona llamada “Unianto-iboto”, cerca del río Orinoco, en un lugar del departamento del Vichada. Allí nacieron los diferentes clanes llamados “momowi” que son descendientes o nietos del carpintero, del mono, del tigre, del caimán y de los comedores de carne (los kawiri), entre otros. Cada uno de estos grupos nació con su propia forma de hablar y de ser, de acuerdo con la característica del animal de su ascendencia. De esa manera conforman hoy los grupos locales o familias extensas de las comunidades Sikuani.

Según la tradición oral los Sikuani migraron a estos lugares siguiendo la ruta denominada diosonamüto, expresión que traduce literalmente ‘El camino de dios’. Esta ruta representa el recorrido que hizo el dios Nakuanü, cuando estaba conformando el mundo; es una vía que no atraviesa ningún curso de agua y va desde el Orinoco hasta la Cordillera Oriental por los departamentos del Vichada y del Meta. 

Probablemente, por este camino se llevó a cabo el poblamiento ancestral, ya que los Sikuani migraron desde el oriente hasta la parte baja de la cordillera en el occidente, por lo cual su direccionalidad está marcada lingüísticamente por esas dos direcciones, betsia (hacía arriba) y bereka (hacia abajo).

Banco ritual Sikuani – Fuente: Artesanías de Colombia

El banco ritual es un objeto tallado por la comunidad Sikuani en una sola pieza de madera de machaco. Representan figuras zoomorfas adornadas con la talla en bajo relieve de trazos geométricos, producto de la abstracción de las formas en las que ellos perciben los animales.

Estos trazos geométricos también son reproducidos en la pintura corporal que la comunidad emplea para los momentos rituales de sanación. Los talladores de bancos acuden al sabedor o chamán para conocer cómo deben hacerlo y finalmente se graba aquel que ha sido soñado por el artesano en ese momento. 

El banco es empleado por el sujeto central del rito. Por ejemplo, en el momento de la ceremonia de paso de la adolescencia a la adultez, se eleva al adolescente en el chinchorro con los pies sobre el banco para desconectarse de los tres mundos concebidos por los Sikuani: el de la tierra, en el que están los seres vivos; el celeste, en el que están los espíritus de los antiguos; y el subterráneo, donde habitan los seres inmortales llamados “ainawi”, considerados los dueños de la naturaleza. Mientras permanece suspendido en el aire, la comunidad lo rodea rezando y conversando por largas horas, hasta que el sabedor confirme que se ha convertido en un hombre o una mujer. El chamán tiene la sabiduría de identificar ese momento, pues es capaz de conversar entre estos tres mundos mediante una mediación espiritual en la que se hace uso de plantas alucinógenas como el yopo y el capi.

Economía

La pesca artesanal, la horticultura, la caza y la recolección de frutos silvestres constituyen sectores tradicionales de la economía de los Sikuani. En la actualidad, se dedican a la agricultura de subsistencia en los denominados conucos abi, para las siembras de yuca brava, plátano, ñame, fríjol, batata, mapuey y piña. También siembran al lado de sus casas frutales como guama, mango, papaya, cítricos, condimentos y plantas medicinales.

En algunos resguardos localizados en el departamento de Vichada, los Sikuani combinan la agricultura con la explotación de ganado vacuno y la cacería. Al inicio de la época seca (de noviembre a diciembre), los hombres de la comunidad tumban el monte para preparar el terreno. Esta actividad se denomina Unuma y es convocada por el jefe del asentamiento para ser realizado de forma colectiva. Los hombres de la comunidad acuerdan cuándo se deben iniciar las labores de los conucos y todos trabajan en cada uno de sus conucos. El dueño del mismo proporciona el alimento y la bebida suficientes para corresponder a quienes lo acompañan.

La siembra se realiza durante los días preliminares a las primeras lluvias. Después de aproximadamente ocho meses, la producción es continua. Vale la pena resaltar la reciprocidad que caracteriza las actividades de agricultura, pesca, construcción de casas y de cacería, la cual garantiza no sólo la realización de éstas, sino también la satisfacción de las necesidades de las familias.

Cultura Indigena Sikuani- Orinoquia Colombiana- POR TATO LUNA

Derechos humanos del pueblo Sikuani

En el Plan de Salvaguarda del pueblo Sikuani, se explica la relación entre las violaciones en materia de Derechos Humanos y la llegada de colonos provenientes de otras regiones del país a esta zona. Campesinos e indígenas se enfrentaron por los territorios, lo que llevó a estos últimos a padecer la violencia y el desplazamiento forzado, viviendo en el miedo y la miseria. No les fue respetada la vida, en tanto seres humanos, ni sus libertades.

Desde entonces la violación y vulneración de derechos al Pueblo Sikuani, provenientes de los diferentes actores de violencia que afectan al país, ha sido permanente y masiva. Si bien los Derechos Humanos les fueron reconocidos, la situación sólo cambió en el papel y no en la práctica, ya que los Sikuani continuaron siendo ignorados. Este proceso origina la actual situación de crisis de los Sikuani, que los tiene en grave peligro de extinción, como lo evidenció el auto 004 de la Corte Constitucional.

El conflicto armado incrementó aún más esta crisis humanitaria, las comunidades han sido diezmadas, nuevamente se vive el despojo y la discriminación; a esto se han sumado nuevos intereses sobre los territorios, el neoliberalismo económico y la globalización. Las violaciones y abusos se han tornado cada vez más agresivos, toda vez que la población, “después de tantos años de lucha y de resistencia, está cansada, debilitada, en un estado de vulnerabilidad tal que los impactos son desastrosos para la pervivencia y supervivencia como pueblo, como cultura milenaria, ancestral, como pueblo nativo originario” (Plan de Salvaguarda Sikuani, 2013: 115).

Ante esta situación vale la pena recordar cómo Colombia fue el único país latinoamericano que se abstuvo de votar cuando fue aprobada la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en el 2007, demostrando de nuevo su postura frente a la importancia de proteger a los pueblos indígenas del país.

DOCUMENTO PLAN SALVAGUARDA DEL PUEBLO INDIGENA SIKUANI DE LOS LLANOS ORIENTALES DE COLOMBIA

(JIWI SIKUANITSI WAJANAKUA LIWAISINAMUTO PLAN SALVAGUARDA SIKUANI)

ONIC – Ministerio del interior – Villavicencio Junio 2013

Transcripción de las conclusiones

“El pueblo Sikuani, ubicado en la Orinoquía colombiana sobre los departamentos del Meta, Vichada, Guainía y Arauca presentan unas realidades distintas en cuanto a su territorialidad y por lo tanto en la manera como lo desvela el estado para la aplicación de políticas de desarrollo, y es que precisamente estas tierras se traslapan con el mismo territorio que se ha constituido como la última frontera agrícola de Colombia y despensa de alimentos del mundo.

No en vano, la colonización de la región de la Orinoquía se inicia desde principios del siglo pasado y se acentúa en los distintos periodos de violencia, a través de los cuales las comunidades han ido perdiendo su territorio. Sin embargo el despojo y el destierro de los Sikuani se refleja en todas sus dimensiones en unas etapas claramente definidas, desde el período de la conquista, pasando por la imposición de las misiones, los procesos de exterminio de las “Guahibiadas” desde mediados del siglo XIX, la etapa de la llamada “colonización dirigida”, el conflicto armado y la expropiación por parte de las multinacionales, en muchos de los casos en complicidad con el mismo estado.

Por tanto, el recuento histórico de intervención y exterminio al Pueblo Indígena Sikuani en los Llanos Orientales deja ver que, como en agua cristalina de los riachuelos que aún no están contaminados, hemos sido expropiados poco a poco, de manera lenta, contundente y en algunos casos con engaños, de nuestros conocimientos, tradiciones, y prácticas culturales. Y que el conflicto armado incrementó aún más la crisis humanitaria de nuestra población pues nuestras comunidades han sido diezmadas, nuevamente vivimos el despojo y la discriminación gracias a los nuevos intereses sobre nuestros territorios, el neoliberalismo económico y la globalización. Las violaciones y abusos han sido cada vez más agresivos, toda vez que nuestra población, después de tantos años de lucha y de resistencia, está cansada, debilitada, en un estado de vulnerabilidad tal que los impactos son desastrosos para nuestra pervivencia y supervivencia como pueblo, como cultura milenaria, ancestral, como pueblo nativo originario.

Entonces, se puede concluir que, en todos los ámbitos de nuestro existir y subsistir, el contacto con los “blancos” llámense misioneros, colonos, ejército legal e ilegal, o multinacionales, nos ha dejado más consecuencias negativas que positivas:

El desplazamiento, la “desterritorialización”, el despojo, la usurpación, la titulación de predios sin formalidad y el incumplimiento de la ley, son el origen de la gran problemática territorial del pueblo. Y que hoy esa dinámica no ha cambiado, que por el contrario se sostiene pero con diversos agentes, la implementación de una política de desarrollo neoliberal extractivista hace que se limite y se ponga en un posible desmedro y violación el ejercicio pleno de los derechos territoriales. Nuestro gobierno propio se ha venido debilitando poco a poco, aunque seguros de que ya no podemos ser tal cual éramos otrora, tenemos aún un gran tesoro: nuestra “lengua” y nuestros “ancianos” y por ello estamos en pro de rescatar los conocimientos que perduran en nuestros ancianos y en las ganas de los jóvenes por aprender. La situación de salud y el perfil epidemiológico del Pueblo indígena Sikuani evidencia diferencias frente a la situación de salud del resto de la población, pero similar a nivel general con pueblos indígenas del país, manifestándose en indicadores desfavorables en términos de mortalidad y morbilidad, denotando así, una situación de vulnerabilidad de la población indígena Sikuani. En este sentido y atendiendo a algunos datos y estudios socio demográficos, se puede establecer una relación directa de la situación de salud del Pueblo Sikuani con su realidad socioeconómica, caracterizada por la mínima realización y garantía de sus derechos representada en baja cobertura en educación que se refleja a nivel nacional, deficiencia en servicios públicos en área urbana y ausencia en el área rural en dónde habita más del 90% de las comunidades indígenas Sikuani en el departamento de Guainía; contaminación de fuentes de agua como consecuencia de dinámicas mineras y de piscicultura en sus territorios o cerca de ellos, aumentando el crítico problema del acceso al agua para el consumo humano, el desplazamiento, entre otros factores que sitúan a la población indígena Sikuani como una población en riesgo, como lo ha indicado la Corte Constitucional. En muchos de los territorios donde habitamos los Sikuani, ya no podemos practicar libremente la educación propia por múltiples factores que afectan directamente a las comunidades y al Pueblo Sikuani en general, nuestro espacio territorial es reducido e insuficiente, no hay interacción con seres de la naturaleza, los procesos de aculturación que hemos tenido, la intervención directa e indirecta de los grupos al margen de la ley y de las fuerzas armadas y de policía, la presencia de empresas multinacionales colindantes con los resguardos y la inexistencia de una política educativa con enfoque diferencial; estos y otros factores han diezmado de forma rápida algunos patrones culturales y lingüísticos del Pueblo Sikuani en las últimas 4 décadas; del mismo modo también hay que reconocer que en algunas comunidades todavía se vive de manera muy autentica, los valores propios del Pueblo Sikuani, como por ejemplo los que habitan el sector bajo del Rio Vichada e Iguanitos en Arauca.

También hay que decir que la intervención de la cultura “blanca” en todas sus formas y por ende el debilitamiento de nuestra cultura y tradiciones, son una problemática que afecta de manera directa y contundente un componente esencial para la pervivencia y supervivencia de nuestro pueblo: Estamos hablando de las Mujeres, de la Niñez, de la Juventud y de nuestros baúles de sabiduría, los adultos mayores. Esta situación de intervención ha generado en nuestra población situaciones de mestizaje, violaciones sexuales, pobreza, maltrato, alcoholismo, drogadicción, mendicidad, prostitución, desnutrición y abandono de niños y ancianos. La violación y vulneración de derechos a la población Sikuani ha sido y sigue siendo permanente y masiva a causa de los diferentes factores de violencia que han marcado al país. A pesar de que con la Constitución Política de Colombia de 1991 se reconocieron los derechos de la población indígena, teniendo en cuenta los lineamientos internacionales establecidos en las diversas declaraciones, convenios y tratados firmados, especialmente el convenio 169 de la OIT a través de la ley 21 de 1991, la situación sólo cambió en el papel mas no en la práctica ya que los derechos humanos del Pueblo Sikuani siguieron su misma característica histórica de ser ignorados y violados en todas sus dimensiones, lo que constituye y ha favorecido en la actualidad la crisis que nos tiene en grave peligro de extinción que evidenció el auto 004. Se habla que en materia de derechos humanos en el mundo las sociedades han avanzado significativamente, pero para nuestras poblaciones la realidad es distinta, especialmente porque el Estado colombiano no ha comprendido –o no quiere comprender- que nuestros derechos son colectivos, hablamos de derechos económicos, sociales y culturales partiendo de ese principio colectivo, reivindicando que como indígenas establecemos nuestra identidad a partir de la pertenencia a una comunidad. El reconocimiento de los indígenas como pueblos es el punto de partida para reconocer nuestros derechos colectivos. Por otra parte, para el pueblo Sikuani no es posible hablar de derechos humanos si este no se mira de una forma integral a la territorialidad, todo el principio fundamental se encuentra en el derecho al territorio, ya que los derechos solo se pueden disfrutar plenamente en los territorios ancestrales, allí es donde se configura y garantiza la identidad y del buen vivir.”

Fuentes

– Ministerio de Cultura. República de Colombia. 200 años. Cultura es Independencia. Sikuani, entrañables defensores de su territorio. 2010

– Ministerio del Interior. República de Colombia. Caracterización de los pueblos indígenas. Pueblo Sikuani.

– ACNUR. La lucha del pueblo indígena Sikuani en Colombia, por la pervivencia y su derecho ancestral al territorio. Ángela María Mendez. Mapiripan. Abril 2017.

– Observatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia. ADPI. Pueblo Sikuani.

– Departamento de Arauca. PLAN DE VIDA DEL PUEBLO SIKUANI “ITANANIERNARCOPONA.

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/comunidades-etnicas/assets/pdf/pedagogias_interculturales.pdf

http://aprende.colombiaaprende.edu.co/sites/default/files/naspublic/8_relatos_del_pueblo_ Sikuani_0.pdf

https://www.mininterior.gov.co/sites/default/files/p.s_ Sikuani_onic.pdf

http://artesaniasdecolombia.com.co/PortalAC/C_sector/colombia-artesanal-objetos-rituales-banco-sikuani_8912

Referencias

https://www.onic.org.co/pueblos/1140- Sikuani

Videos:

.https://www.youtube.com/watch?v=U4q7aHCh00w

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