La casa del trueno

N° 1 Mayo 2020, Compilación Fundación Filones

Los orígenes.

La palabra Catatumbo (Ishtana) significa ‘Casa del trueno’ en lengua Barí, población indígena que habita gran parte de la zona que baña este río, el cual, por si mismo, es un símbolo de identidad, porque recoge el agua de afluentes de 33 municipios de Norte de Santander.

Nace en el cerro de Jurisdicciones (sur de Ábrego), a 3.890 metros de sobre el nivel del mar, con las nacientes de Oroque y río Frío, ya en el valle se unen en la vereda el Hoyo donde adquiere el nombre de río Guayabal y más adelante río Algodonal, cruza la mesa de Ocaña y sigue su curso con la denominación de Catatumbo, en El Tarra recibe las aguas del río Tarra, y en Tibú, las del río de Oro (límite entre Venezuela y Colombia). Desemboca en el lago de Maracaibo (Venezuela).

El río Catatumbo tiene una extensión aproximada de 450 kilómetros, de los cuales 240 Km pertenecen a Colombia y 210 Km a Venezuela. Recorre en Norte de Santander los municipios de Ábrego, Ocaña, Convención, Teorama, El Tarra y Tibú, donde se estima hay una población de 281.203 habitantes, según las proyecciones del Dane, para el 2020.

Cuentan por las calles de Hacarí, sus pobladores, que “en los tiempos de antes” existió un indio motilón barí, cacique él, que batalló por expulsar los invasores, tanta guerra les dio, que los españoles furiosos quisieron despojar de su tierra y no volverlo a ver nunca más. Los conquistadores, luego de violar a las mujeres, y cometer todas aquellas atrocidades que por designio papal creían estar autorizados, decidieron decapitar al indio, su cabeza, dicen los hacaritences, está enterrada en algún lugar del parque principal, pero nadie sabe en qué punto exactamente, de lo que sí están seguros es que si un visitante llega al pueblo y le pisa la cabeza al indio, donde quiera que esté sepultada, su corazón se enamorará de alguien del municipio.

Como todo el mundo la cuenta con risa, la historia no parece creíble, pero los habitantes aseguran que hay casos por montones, y que las historias comienzan con el momento en el que la persona afortunada pisó el parque central. Un amigo, la señora que trabaja en la alcaldía, o una prima, muchos en Hacarí conocen a alguien que le pisó la cabeza al famoso indio.

Camila y Darwin son dos jóvenes de Hacarí, Norte de Santander
Fuente: https://semanarural.com/

En sus fiestas, la falda colorida y la blusa de bordado verde que traen algunas mujeres, y la camisa blanca y pantalón negro con sombrero, machete y palo de jornalero para los hombres son los trajes típicos de la danza de los cafeteros. Aunque los cultivos de café se han reducido drásticamente, esta danza sigue impactando a los municipios del Catatumbo por ser una representación fiel de su cultura.

La danza cuenta la historia de cómo se siembra y cómo se transporta el café. El hombre hace que recoge granos del cuerpo de su pareja mientras la rodea, luego ambos se mueven al tiempo con los mismos pasos y finalmente la mujer amarra al hombre como metáfora del transporte por el pueblo.

En la región del Catatumbo, no todo es violencia y narcotráfico, sus pobladores impulsan una fuerte economía agrícola y ganadera, que convirtió esta región en la despensa del oriente colombiano, cultivos como café, caña, cebolla, tabaco, palma de aceite, arveja, plátano llegan a la mesa de los dos santanderes y los estados del noroccidente venezolano; también se desarrollan algunos proyectos de minería, principalmente carbón, aparte de la explotación petrolera de la región.

Cuando se pasea por las montañas del Catatumbo en cada vericueto de la vía se puede encontrar de repente con un paisaje espectacular, valles frondosos, ríos que alegres corren, neblina que reta a la aventura; en lo cantarín de la forma como hablan sus campesinos, las historias y las leyendas de la región van enamorando al turista, van generándole apego y echan raíces en las memorias desprevenidas.

Lea la Casa del trueno en nuestro portal www.filones,org a partir del 01 de mayo 2020

Posted by Fundación Filones on Tuesday, 21 April 2020
Catatumbo una región con nombre de río

La región del Catatumbo comparte la existencia ancestral del pueblo indígena Barí, con su población campesina, de olas de poblamiento y colonización, de procesos de movilización social y de la propia dinámica de la guerra, sin embargo, el Catatumbo también presenta matices subregionales, por ello, las personas en la región hacen la distinción entre el bajo Catatumbo, que corresponde a los municipios de Tibú y Sardinata y que se caracterizan por tener tierras planas; el medio Catatumbo, que corresponde a los municipios de El Tarra y parte de Teorama (en particular los corregimientos de La Cecilia, El Aserrío, San Pablo); y el alto Catatumbo, la zona más montañosa de la región y que recoge la parte restante de Teorama (casco urbano y algunas veredas), Hacarí, San Calixto, La Playa, El Carmen, Convención y Ocaña.

Catatumbo

El Catatumbo es un territorio en disputa, sus habitantes narran, cómo distintos actores han buscado el control económico, armado y político del territorio, en conflictos que datan desde inicios del siglo XX; Carbón, petróleo, biodiversidad, agua, frontera venezolana, dos resguardos indígenas, tres movimientos campesinos, dos guerrillas en activo, bandas del narcotráfico, grupos paramilitares y el segundo municipio con más hectáreas cultivadas de hoja de coca del país, enmarcan su realidad social actual, frente a estos, sus habitantes han respondido desde la vida y sus apuestas organizativas.

Un poco de su historia

El río Catatumbo es tal vez el afluente con más historias desgarradoras de la arremetida paramilitar en Norte de Santander, en sus riberas se presenciaron las escenas más sangrientas que las víctimas de la guerra han podido contar hasta el momento.

En mayo del año 1999, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), por orden de Carlos Castaño, y al mando de Jorge Iván Laverde Zapata, conocido como ‘El Iguano’, ingresaron a la zona del Catatumbo, desde esta fecha, se empezaron a registrar muertes masivas y selectivas en los municipios adyacentes a esta cuenca; por esta época, decenas de cuerpos sin vida fueron arrojados al río Catatumbo, en especial, víctimas de este grupo; la principal razón que daban los paramilitares para desaparecer a estos habitantes era el supuesto vínculo con los grupos guerrilleros que se ubicaban en la zona (Farc, Eln y Epl); este actuar delictivo también fue apoyado por Armando Alberto Pérez alias ‘Camilo’, quien comandaba el Bloque Catatumbo de los paramilitares, uno de los que sembró el terror en el departamento.

Según cuentan las víctimas, los cadáveres eran lanzados al río para borrar rastros de estos crímenes, el miedo de los familiares también evitaba que estos cuerpos fueran reclamados o identificados en las riberas de los distintos afluentes del Catatumbo, las cuales terminaron finalmente como fosa común de estas masacres.

Las masacres presentadas en 1999 generaron un éxodo masivo de campesinos, quienes se trasladaron a otras partes del departamento; en contraste, las denuncias presentadas por los habitantes del corregimiento de la Gabarra, en el municipio de Tibú, acerca de las incursiones paramilitares, siempre fueron negadas por las autoridades, hasta que un 21 de agosto 150 de ellos se tomaron el corregimiento y para concretar la tarea que se habían propuesto desde mayo de ese mismo año: imponer su autoridad en El Catatumbo.

Sin embargo, la ola de violencia data desde finales de los años sesenta, cuando Integrantes de la guerrilla del Eln ingresaron a la zona; luego aparecieron células de la guerrilla del Epl, y en los 80 llegaron los frentes de las guerrillas de la Farc y finalmente aparecieron grupos paramilitares como la Sociedad de Amigos de Ocaña y la Mano Negra.

El Catatumbo ha sido un lugar de disputa para los grupos armados ilegales por su localización estratégica para las rutas del narcotráfico, el paso fronterizo con Venezuela y por el paso del oleoducto Caño Limón-Coveñas. La ausencia del Estado, generó en un principio, como respuesta, el reclamo de atención por la comunidad y el accionar de parte de grupos guerrilleros, quienes tiempo después, vieron en esta franja, una línea estratégica para el transporte y producción de coca: el control de las rutas del narcotráfico se convertiría en uno de los detonantes del enfrentamiento entre guerrillas y paramilitares.

Según la versión libre de Jorge Iván Laverde Zapata, alias “el Iguano”, Mancuso y Castaño tenían como uno de sus objetivos principales la conquista de Tibú; La Gabarra sería el primer paso para conseguirlo.

Cuando los rumores de la presencia de los paramilitares empezaron a circular en la década de los noventa, muchos habitantes de la zona abandonaron sus tierras por temor a las actuaciones del naciente Bloque Catatumbo. La preocupación era tal, que varias oenegés habían convocado consejos de seguridad para alertar a las autoridades acerca del grave peligro que corría la población de Tibú. De hecho, el jueves 19 de agosto de 1999, dos días antes de la masacre, el entonces presidente Andrés Pastrana estuvo en un consejo de seguridad en Cúcuta, convocado por la oenegé, Minga.

“No pensamos en el futuro qué iba a pasar con el tubo, algo que nadie midió y eso nos trajo problemas”, dijo un habitante del Catatumbo al Centro de Memoria Histórica.

Una gran consecuencia que dejó la incursión paramilitar en el Catatumbo fue el despojo masivo de tierras y la cantidad de familias que tuvieron que salir desplazadas. Según la Unidad de Restitución de Tierras, Tibú es el municipio con más reclamantes de tierra en Norte de Santander.

Hoy, en el Catatumbo vuelve a renacer la violencia, los narcotraficantes, las guerrillas del Eln y el Epl, las disidencias de las Farc y los grupos nuevos de paramilitares, intentan, otra vez, revivir el miedo, pero la pujanza de sus habitantes se empeña en mostrar una cara más hermosa que la de los violentos, una sonrisa amable, una forma de hablar cantarina, que además de pegajosa conjuga en el lenguaje la belleza de sus gentes con la hermosura de sus paisajes.

En esta serie iremos presentando en diferentes entregas la compilación de muchos datos, lecturas y apreciaciones sobre este hermoso territorio de nuestro país, recorreremos su municipios, su historia, su cultura, sus fiestas, su gastronomía, su problemática, sus líderes sociales, e invitaremos a muchos de sus hijos a que se vinculen con este proyecto, a que nos apoyen para mostrar el tamaño del corazón y la fortaleza de las gentes del Catatumbo.

Fuentes:

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/catatumbo/index.html

https://rutasdelconflicto.com/rios-vida-muerte/?q=node/18

https://www.actionpeace.org/paz-incompleta-catatumbo/

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/catatumbo/rio.html

http://www.asocbari.org/fotografias/index2.htm

http://www.bruceolson.com/spanish/texts/beotext3.html

http://mitosla.blogspot.com/2008/04/colombia-mito-bar-origen-de-los-seres.html

http://realidadeofantasia.blogspot.com/2015/11/mitos-leyendas-y-cuentos-de-hacari.html

Y seguiremos hablando del Catatumbo

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